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El huracán “Silvia”

La Pinal es una fuerza real de la Naturaleza. A los 90 aùn insiste en trabajar… lo que ha hecho cada dìa de su vida profesional.

Talavera Serdàn

ESTUVE EN la residencia Alatriste-Pinal en las postrimerìas de este matrimonio, y de nuevo cuando la mansión era Pinal-Guzmàn. Con don Gustavo me relacionè en Cd. Juàrez, y con el cantante pop jamás me tropecé, aùn cuando mi amigo Federico (o Fèdor, como èl preferìa), me invita a conocer a una nueva invitada de la pareja, la jovencísima Rocìo Dùrcal, con quien Enrique Guzmàn había filmado en España, ambos en sendos pináculos de fama, acompàñame (1966) de gran efecto popular en taquilla. La señorita Dùrcal se prepara para debutar en centro nocturno en la capital mexicana, y Fèdor, bueno para el asunto, le monta coreografías; pero ahì sì ya considero invasión de privacidad y no asisto.

1960 MARIBEL y la Estraña Familia, España.

EN UNA de las ocasiones en que visito a Viridiana para el estreno inminente en mi Festival de Directores de su prohibidita La Seducciòn, estando en el área de la alberca, se aparece doña Silvia, arreglada hasta el tipo, en la terraza que mira al jardín. Inquiere si se nos (a mì y al equipo de Canal Once que vamos a entrevistar a Viri) se nos atiende como debe ser: “Viri, asegùrate que los señores estèn bien atendidos” y a nosotros: “Muchachos, ¿están bien, a gusto…?”, aunque nunca vimos que ella se ocupara de estos asuntos secundarios. Viri comenta, entre al desgaire y en serio, viendo que su madre va de salida a alguno de sus compromisos de trabajo: “Si mi madre supiera cocinar, crèeme que el domingo saldría a vender mole…”, con cierto dejo de nostalgia y aceptaciòn. 

EL ÙNICO reproche que sus tienen jamás para su madre es que nunca cesa de trabajar. Una película, una fotonovela, su propia serie “Mujer… Casos de la vida real”, un montaje teatral (màs de una docena en sus años “pico”), como actriz o empresaria; la mujer es incansable. En mucho ayuda su ejercicio de la nataciòn y abstenerse de beber alcohol, o fumar. 

LA SOSPECHOSA, 1955.

MUCHO ANTES de tratarla, la veo en teatro con cosas como “Cualquier miércoles”, de Murray Schigal, pieza con la que don Manolo Fàbregas inaugura su hermoso teatro homónimo a unos pasos de monumental cine Òpera en la Col. San Rafael, junto a don Fernando Soler y doña Marilù Elìzaga; “Plaza suite”, de Neil Simon con Hèctor Bonilla, su malograda “Ana Karenina”, de Tolstoy en el Hidalgo, y una mucho mejor puesta con “La señorita de Tacna”, de Vargas Llosa ahì mismo, además de un despliegue egocèntrico (y muy esperado) con el musical “Mame”, que me hace menos gracia que el de Amparo Rivelles, en la comedia en serio “La tìa Mame”, como la excèntrica y adorable tìa rica que vive en su propio universo. De ahì viene “Hello, Dolly!” y nuevo clamoroso triunfo personal –si no profesional, a mi gusto–, de doña Silvia. (La Sra. Pinal tiene demasiado a economizar en la producción, pagando tiempo extra de ensayos a su equipo sólo en la recta final del estreno.)

EN UNA VISITA  le dejo el guiòn en forma de libro de una pieza que he disfrutado en New York con las grandes Maggie Smith y Margaret Tyzack, que les merecen los premios estelar y coestelar en drama ese año, “Lettice and lovage”, que poco màs de un año después Silvia monta, en el rol de Smith, con Marìa Teresa Rivas de su contraparte. 

1965 SIMON DEL DESIERTO, con Claudio Brook.

SILVIA AMA, actriz y también productora, ama tanto el teatro que compra dos, el ex cine Estadio –maltratado por uno de nuestros frecuentes terremotos– de la Col. Roma, que bautiza con su nombre, y años después (al no funcionar este por cuestiones estructurales, como un par de terremotos), el “Diego Rivera”, previamente Cine Versalles, en la Col. Juàrez, donde vuelvo a verla y a hablarle luego de años en una reposición de la comedia “Adorables enemigas”, que hace con la estupenda Adriana Roel.

PERO “HIZO” el populachero “Blanquita”, “catedral del espectáculo” en el corazón arrabalero de la ciudad de Mèxico, triunfando como vedette que canta, baila, y cuenta chistes mientras se cambia de ropa varias veces tras un bastidor en el mismo escenario. Y reafirma una vez màs su innegable versatilidad a base de rigor disciplinario, esfuerzo y talento. Eso, sin contar otro detalle por el que también llega a ser conocida: mujer casada.

SU TEATRO, inaugurado con el musical Mame.

SILVIA PINAL, a sus 90 años y tras màs de un centenar de films, montajes teatrales, telenovelas, especiales de tevé, y otros créditos, se gana màs que a pulso la etiqueta de Leyenda Viviente, asombrosamente aùn activa, iniciando el despliegue de lo que se convierte su marca de fábrica en los 40s. Aunque siempre una chica lista urbana, pertenece a la segunda y màs adaptable generación de estrellas mexicanas de la Època de Oro, junto con Pedro Infante (con quien hace una de las comedias màs disfrutables de la època, Escuela de Vagabundos), Marga López y Silvia Derbez, entre otras. 

SU GRAN HABILIDAD como actriz, incluyendo roles de femme fatale, rumbera, “la otra”, reserva su admirable capacidad de actriz en los films màs memorables, de mano de su marido Gustavo Alatriste, magnate mueblero, productor y luego empresario fìlmico, con el maestro Luis Buñuel: Viridiana (1961), El Àngel Exterminador (1962) y Simón del Desierto (1965). Y hablando del enamoradizo Alatriste (luego casado con Sonia Infante, quien queda su viuda), Silvia se hace también notar por su tendencia a desposar hombres usualmente mayores que ella, exceptuando al anèmico roquero Enrique Guzmàn (con quien procrea a Alejandra y Enrique), y quien también influye en otro giro en su carrera, armando un pastiche televisivo supuestamente basado en su vida matrimonial. 

SILVIA y el famoso cuadro de Diego Rivera.

La dinastìa Pinal

SU MADRE, Marìa Luisa Hidalgo Aguilar, la da a luz a sus 16 años. Originaria de Zinacantepec, Estado de Mèxico. (Ningùn padre se registra en el certificado de nacimiento de Silvia Pinal. 

DE SUS uniones la primera es con Rafael Banquells, famoso por su icònica telenovela “Gutierritos”, luego viene Alatriste y de ahì Guzmàn, incluso Silvia prueba ser el lado glamuroso de la política con su unión al Gobernador Tulio Hernández. 

 DESPUÈS, a los 90, y antes, en sus inicios.

MATRIMONIOS: Tulio Hernàndez (1982-1995, divorcio); Enrique Guzmàn (1967-1975, divorcio, dos hijos); Gustavo Alatriste (1961-1967, divorcio, una hija); Rafael Banquells (1947-1952, divorcio, una hija); tres hijas: Silvia Pasquel (actriz), Viridiana Alatriste (actriz) y Alejandra Guzmán (cantante pop en verdad popular); Enrique Guzmán Jr. (músico y actualmente su “manejador”, que la puso en el lamentable ridìculo como la abuela de Caperucita, montaje que tuvo sólo una función, daba las condiciones de salud de doña Silvia), nieta Stephanie Salas (modelo, cantante pop, quien engendra un hijo con Luis Miguel, el ìcono pop).

SEPTIEMBRE 12, 1931 marca el nacimiento de quien es sin duda la màs memorable, permeable, adorable y perdurable gran estrella del espectáculo en Mèxico, doña Silvia Pinal.

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